Liam estaba sentado en la penumbra de su pequeño apartamento, el reloj en la pared marcando el paso de las horas con su incesante tic-tac. La soledad de la noche lo envolvía, y su mente no dejaba de girar en torno a los problemas que parecían acumularse sin cesar.
Desde que Bianca había reaparecido en su vida, todo parecía haberse complicado aún más. Ella le había revelado la verdad sobre su matrimonio con Oscar: un arreglo conveniente, un pacto que le aseguraba a Oscar la empresa que su padre había prometido heredarle solo si estaba casado. Aunque sabían que sus sentimientos no eran de amor romántico, eran los mejores amigos y se preocupaban el uno por el otro profundamente. A pesar de que Bianca había compartido esto con él, eso no hacía que su situación fuera más fácil de manejar.
Liam suspiró profundamente, sus pensamientos fluyendo de Bianca a Oscar. Sabía que Bianca deseaba estar con él, y lo mismo sentía él por ella. Pero no podían estar juntos. Oscar dependía de Bianca, especi