Liam se detuvo frente a la puerta de la oficina de Bianca, sintiendo un nudo en el estómago. Su mente estaba llena de preguntas y confusión desde que se enteró de la noticia.
James no tuvo la intención de que Liam se enterara de esa manera, pero creyó que al ser algo tan delicado como la llegada de un hijo, Bianca ya había hablado con él. A pesar de todo, necesitaba respuestas, y las necesitaba ahora.
Respiró hondo antes de empujar la puerta de madera y entrar en la oficina. La secretaria de Bianca, una joven profesional llamada Emma, levantó la vista sorprendida por la entrada repentina de Liam.
—Liam, ¿necesitas algo? —preguntó Emma, tratando de mantener su tono cortés. Sabía que Liam había renunciado hace algunas semanas, por lo que le extrañó mucho verlo en ese momento ahí.
Liam la ignoró, sus ojos ya clavados en la puerta cerrada de la oficina de Bianca. Sin detenerse, caminó directamente hacia la puerta y la abrió de golpe. Su corazón latía sin cesar, y es que la idea de que tam