Liam caminaba por las amplias avenidas de Nueva York con pasos pesados. Después de lo que parecía un día interminable en la oficina, se dirigió hacia un pequeño café en el centro de la ciudad. Había acordado encontrarse con James, que afortunadamente, era un abogado experimentado. Desde que Miranda había reaparecido en su vida, Liam no podía dejar de pensar en Leo y en lo que podría hacer para proteger a su hijo. Necesitaba respuestas, y James era la persona indicada para ayudarle a encontrarla