Capítulo 6

Liam se miró en el espejo retrovisor, ajustándose el cuello de la camisa, intentando convencerse a sí mismo de que aquella cena con Luz era lo que necesitaba para distraerse. Bianca es solo la niñera de Leo, se repetía, como si las palabras pudieran disipar el torbellino de emociones que lo atormentaba cada vez que pensaba en ella.

El eco de la sonrisa de Bianca, sus ojos brillantes, y su risa suave parecían haber echado raíces en su mente, y por más que intentaba, no lograba sacársela de la cabeza. Solo hacía unas horas, Leo le había contado emocionado cómo habían pasado la tarde jugando juntos, y el orgullo y la gratitud que sentía hacia Bianca por cuidar tan bien de su hijo solo intensificaban su atracción.

—¡Liam! —Luz lo sacó de sus pensamientos cuando llegó, sonriéndole con nerviosismo.

Él le devolvió la sonrisa, saludándola con un beso en la mejilla mientras intentaba enfocarse en la noche que había planeado. Luz, de cabello oscuro y ojos profundos, se veía encantadora en su vestido negro. Pero aunque ella irradiaba dulzura, no podía evitar compararla con la imagen de Bianca que llenaba su mente.

"¿Por qué no puedo dejar de pensar en ella?", pensó Liam mientras abría la puerta del copiloto para que Luz entrara al auto. Se sentía atrapado en una confusión de emociones que no terminaba de entender ni de aceptar.

Durante el trayecto hacia el restaurante, intentó concentrarse en la conversación con Luz, pero su mente lo traicionaba una y otra vez, llevándolo de vuelta a los momentos compartidos con Bianca. El recuerdo de ella preparando el desayuno en su cocina, la calidez con la que cuidaba de Leo y la sinceridad de su abrazo cuando le confesó lo abrumador que era criar a su hijo solo, todo eso regresaba y dejaba claro que lo que sentía por ella iba más allá de una simple amistad o agradecimiento.

Mientras Luz le contaba sobre su trabajo, Liam sonreía y asentía, pero sus respuestas se sentían automáticas. Al notar la pausa incómoda en la conversación, se dio cuenta de que ni siquiera estaba escuchando, y sintió una punzada de culpa al ver que Luz estaba poniéndose nerviosa por la falta de atención.

—Perdona, estoy... un poco distraído —admitió, dándose cuenta de lo injusto que era estar ahí con ella cuando otra persona ocupaba su corazón.

Luz sonrió, aunque parecía algo desilusionada.

—No te preocupes, a todos nos pasa.

Él le devolvió una sonrisa de disculpa, pero al verla, se dio cuenta de que no podía seguir ignorando lo evidente. Bianca había dejado una marca profunda en su vida, y no importaba cuánto intentara negarlo; no podía simplemente reemplazarla con alguien más.

La cena pasó en medio de risas forzadas y conversaciones que no lograron conectar. Al final de la noche, Liam acompañó a Luz de regreso al auto, agradeciéndole la compañía con un beso en la mejilla.

Mientras conducía de regreso a casa, Liam soltó un suspiro pesado. Aquella cita no había sido más que un intento fallido de escapar de sus sentimientos, y ahora sabía que debía ser honesto consigo mismo. Lo que sentía por Bianca era real, profundo, y mucho más complicado de lo que había querido admitir.

De camino a su departamento, su corazón latía con fuerza. Sabía que debía hablar con Bianca, expresar lo que sentía y enfrentar lo que estaba surgiendo entre ellos, aunque el miedo lo invadiera. Porque, por primera vez, se daba cuenta de que no quería imaginar su vida sin ella y, sobre todo, no quería imaginar a Leo sin Bianca, quien, sin querer, había llenado su hogar de una alegría que creía perdida.

Liam cerró la puerta con suavidad al entrar al departamento. El reloj marcaba una hora temprana, a pesar de haber salido para una cita. Se dirigió a la sala y encontró a Bianca y Leo profundamente dormidos en el sofá. Leo tenía la cabeza recostada en el regazo de Bianca, que, a su vez, descansaba apoyada en el respaldo del sofá, con una expresión de paz que le recordó cuánta tranquilidad había traído a su vida desde que llegó.

Se detuvo un momento, mirándolos en silencio. En su interior, una calidez lo envolvía, acompañada de una sensación de anhelo y tristeza. La cita con Luz no había sido más que una distracción vacía; a quien realmente deseaba en su vida era a Bianca. Sin embargo, cada vez que recordaba haberla visto en la heladería con aquel chico, una duda se apoderaba de él, empujándolo a cuestionarse si sus sentimientos eran verdaderos o solo el resultado de una ilusión.

Mientras se daba media vuelta para salir y no interrumpir su sueño, escuchó la voz suave de Bianca, como un susurro.

—Liam...

Él se detuvo y se volvió hacia ella, que lo miraba aún algo adormilada. Una pequeña sonrisa se asomó en los labios de ambos, y Liam sintió que su corazón se aceleraba.

—Lo siento —dijo Bianca con una voz apenas audible, tratando de moverse sin despertar a Leo—. Nos quedamos dormidos viendo una película.

—No te preocupes —respondió él, con un tono cálido—. Se ven... cómodos.

Bianca le devolvió una sonrisa suave, pero notó algo diferente en él. Parecía relajado, quizás de mejor humor que otras veces. Al instante, su mente viajó a la cita que había tenido y sintió una punzada en el pecho. La idea de que hubiera disfrutado con otra persona, de que estuviera buscando compañía fuera de la conexión que habían construido, la llenaba de una tristeza que no sabía cómo justificar.

Bianca intentó disimular sus emociones mientras se levantaba lentamente del sofá, sosteniendo a Leo para no despertarlo. Al levantarse, miró su reloj y notó que Liam no había estado fuera tanto tiempo como había esperado. Se sorprendió, y antes de poder detenerse, dejó escapar una pregunta que no había planeado.

—¿Qué tal estuvo tu salida?

Liam se detuvo y la miró. Había algo en sus ojos que le decía que Bianca no solo estaba siendo cordial; ella realmente quería saber. Él dudó un momento, pensando en la respuesta correcta, pero no encontró las palabras.

—Estuvo... bien —respondió, intentando sonar casual—. Fue una cena normal.

Bianca asintió, sintiéndose algo aliviada al escuchar el tono de indiferencia en su voz, aunque no dejaba de cuestionarse por qué le importaba tanto. Ambos se miraron en silencio, y ella no pudo evitar pensar en cómo sus sentimientos por él habían crecido.

—Ese chico con el que te vimos anoche… —murmuró, dejando la frase en el aire.

Bianca, que había anticipado la pregunta, no lo dejó esperar. Antes de que él pudiera seguir, respondió rápidamente, mirándolo a los ojos con franqueza.

—Es solo un amigo, en realidad no tengo novio... Liam.

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