¿Por qué eres tan cursi? La vas a terminar de espantar.
Para su sorpresa, la puerta se abrió y Bianca lo tomó de la polera para que entraran juntos al baño. Sintió unos brazos aferrarse a su cuello con fuerza.
—¡Estoy tan molesta! Es una tonta. ¿Sabes todo lo que daría por tener un niño tan lindo como Leo? ¿O un novio tan increíble como tú?— Sus sollozos comenzaron a empapar su camiseta.— La odio.
—Por favor, no lo hagas. Yo no lo hago. El odio es un sentimiento muy feo e innecesario.— Liam llevó sus manos a la cintura de Bianca, considerablemente más relajado al haber podido sacar tantas cosas de su pecho.
—De todas formas, la odio.— Bianca sonrió un poco, acariciando con su pulgar los costados del chico.
—¿No estás molesta?— preguntó Liam.
Bianca negó.
—Estoy aliviada.
—¿Por qué?
—P-Porque… P-Pensé que era tu novia. P-pensé que tenías una novia.— Admitió avergonzada.
—¡Por favor, no! Nunca haría eso. No la quiero ni un poquito.
—¿Ni siquiera un poquito chiquito?— Ambos se aferraron