Llegar al lugar no había sido difícil; estaba un poco alejado del departamento, pero Liam estaba lejos de quejarse. Lo que sí fue complicado fueron los ánimos que debió darse para ingresar en el edificio. Era tímido, todo era demasiado grande y nuevo.
Para ser honestos, el joven pelinegro nunca había sido reconocido como alguien especialmente receptivo o astuto. Esto quedaba claramente ejemplificado en cómo no cuestionó en ningún momento por qué todas las secciones donde comúnmente iba el nombre de la empresa estaban vacías, como en "reparación". Mucho menos fue capaz de relacionar el apellido de Bianca con el de las grandes empresas Parker. Ahora, jamás le pasó por la mente que el rostro familiar frente a él podría ser ese hombre, aquel que ahora era esposo de la mujer que (según él) amaba.
Oscar rió un poco.
—Estás nervioso, pero no te preocupes. ¡Tienes un registro perfecto! Es un agrado tenerte en la empresa. —Liam agachó la mirada, avergonzado. El porte delicado del muchacho se m