Llegar al lugar no había sido difícil; estaba un poco alejado del departamento, pero Liam estaba lejos de quejarse. Lo que sí fue complicado fueron los ánimos que debió darse para ingresar en el edificio. Era tímido, todo era demasiado grande y nuevo.
Para ser honestos, el joven pelinegro nunca había sido reconocido como alguien especialmente receptivo o astuto. Esto quedaba claramente ejemplificado en cómo no cuestionó en ningún momento por qué todas las secciones donde comúnmente iba el nombr