—J-jamás haría algo como eso… D-debo preocuparme por mi hijo.
—Oh, eso es verdad. Pero apuesto a que hay alguna chica en ese corazón…
Todos abrieron los ojos ante la falta de discreción de Oscar. Jennie golpeó su pierna en un intento por callarlo y que fuera más prudente.
Liam comenzó a toser descontrolado.
—Vamos, cuéntanos. De verdad queremos saber.
Ambos agacharon levemente la cabeza. Rayos, ellos se sentían muy curiosos al respecto. ¿Quién sería lo suficientemente bueno como para ganarse ese corazón?
El muchacho se aclaró la garganta.
—Yo… Estoy soltero —rascó un poco su nuca. Poco a poco, la intensidad de sus ojos se apagó.— Hay alguien muy especial para mí. No soy de esos que creen en el amor, pero… Oh, si tan solo la conocieran, era imposible no caer. Definitivamente no fue planeado. Creo que, aunque suene un poco bobo, estábamos destinados a encontrarnos —rió un poco.— Aprendí tantas cosas… De ella.
Todos guardaron silencio por unos segundos, pero entonces la pelinegra que se