Ahora Lisa despertaba cada mañana, ya no arrullada por los trinos de los pájaros y el apacible silencio de Clare Island, sino por el ruido de martillazos y sierras. Lisa observó a los hombres que trabajaban en el salón de baile. Jon estuvo de acuerdo en que cuando Castle estuviera listo organizarían un baile. Estaban construyendo una pared ya que los escapes de agua de siglos habían destruido la madera original. Algunos sirvientes estaban encerando el suelo de parquet. Habían sacado al exterio