Sophie seguía en estado de inconsciencia. Ante los ojos de los vampiros que la rodeaban, su vientre crecía y crecía de forma imparable. Habían pasado tan solo dos días desde su rescate, y era como si hubieran transcurrido un par de meses. Era algo mágico e inexplicable, pero también aterrador. Muchos de ellos hacía siglos que no presenciaban el embarazo de un ser sobrenatural, o más bien la gestación de un vampiro, y no sabían cómo manejar la situación.
—Padre, parece que va a morir. ¿Qué hacem