Lea salió de la habitación en donde estaba Valentín. Estaba envuelta en llanto y completamente desilusionada; no comprendía cómo su hermano seguía empecinado en buscar a Sophie, tanto que ni siquiera le importaba hacerle daño a ella misma.
En ese instante, Brenda acababa de despertar de su siesta y la vio llorar.
—Lea, ¿qué te pasó, querida? ¿Por qué estás llorando?
—El imbécil de mi hermano por fin se ha despertado y está mejor que nunca.
—¿Y por eso estás llorando? Pero si eso es una gran not