Sophie llegó al primer piso del edificio, envuelta en un mar de llanto y desespero. No se explicaba por qué, de un momento a otro, habían surgido sentimientos por Elián. Cuando ya estaba a punto de cruzar la puerta de salida, su cuerpo menudo se estrelló contra el amplio pecho de Valentín, quien la sostuvo del brazo para evitar que cayera al suelo.
—¿Sophie? ¿Qué te pasa? —preguntó él.
Sophie se zafó de su agarre, bastante molesta.
—Déjame en paz, Valentín. No quiero hablar contigo.
—Espera, ca