Rodrigo
El sonido de la notificación en mi computadora rompió el silencio de mi oficina en el hospital. Fruncí el ceño y deslicé el cursor hasta el correo entrante.
Remitente desconocido.
Asunto: ¿Cómo puedes permitir que el idiota de Bryan subaste la dignidad de Laura?
Un mal presentimiento me recorrió el cuerpo. Hice clic para abrirlo.
El mensaje no tenía texto, solo dos archivos adjuntos y un enlace al final.
Exhalé con pesadez y abrí el primer archivo.
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