Laura
Desperté de una pesadilla.
El aire se sentía pesado, el olor a desinfectante me mareaba. Parpadeé, la luz me cegó por un momento.
Lo primero que hice fue tocar mi vientre.
—Mi bebé… —susurré con un hilo de voz, con el miedo oprimiéndome el pecho.
Había cables conectados a mí, el frío del suero en mi brazo, el pitido constante de una máquina a mi lado.
Entonces lo ví. Papá estaba ahí, sentado junto a mi cama. Su rostro estaba marcado por la preocupación, por el cansancio de demasiadas noch