MARTIN
Los días pasaron rápido. Gracias a Montenegro, pude mantener la cordura y controlar la ansiedad. Él me mantenía informado sobre el avance del caso, la recuperación de Laura y la evolución de nuestro bebé.
Lo mejor de estos meses fue verla, aunque fuera a través de un video. Ver a Laura. Ver a nuestro hijo.
Sus ojos estaban cansados, pero llenos de vida. Sonreía con dulzura mientras sostenía una pequeña manta blanca en sus brazos.
—Aquí está nuestro pequeño guerrero —susurró en el video—.