RAMIRO
Jazmín y yo lo miramos expectantes.
—Si van a fingir que siguen juntos, entonces los tres seremos inseparables —dijo con una sonrisa cínica—. No hay citas privadas, ni salidas a solas.
Abrí los ojos con sorpresa.
—¿Qué?
Jazmín pareció divertida con la idea, pero antes de que pudiera decir algo, Damián continuó:
—Ah, y nada de sexo con ella. Ni siquiera lo pienses, Ramiro.
Jazmín soltó una carcajada.
—¿Celoso?
Damián la miró con seriedad.
—Solo protejo lo que es mío.
Me pasé una mano por