RAMIRO
No solo estaba empezando a vivir una doble vida, sino que mis propios sentimientos eran un laberinto sin salida.
Besar a Jazmín era distinto. Me gustaba. Su piel suave, su aroma dulce, la manera en que sus labios se movían con los míos… pero Damián me enloquecía. La electricidad entre nosotros, la forma en que me miraba cuando pensaba que nadie lo notaba. Eran dos mundos opuestos tirando de mí, y yo no sabía a cuál aferrarme.
La fiesta de Jazmín fue el escenario perfecto para poner a pru