LAURA
No sé qué me sucede. De repente, estoy abrazada a Martín, perdida en un beso que parece consumir todo mi ser. Su lengua explora la mía con una intensidad que hace que mi cuerpo entero se tense, respondiendo al ritmo de sus manos que me sujetan con una firmeza casi posesiva.
Quiero detenerme. Quiero apartarme, pero mi boca no me obedece. Es como si estuviera atrapada en un hechizo, en una tormenta de emociones que no puedo controlar.
Entonces, escucho una risa.
La risa inconfundible de Cel