RAMIRO
Cuando nos separamos, me giré hacia la puerta del aula, y fue entonces cuando la vi. Damián estaba allí, mirándonos desde la distancia, con una expresión seria en su rostro. Caminó hacia nosotros sin prisa, su mirada fija en nosotros. Algo en su porte me hizo sentir un cosquilleo en la piel.
—¡Qué bonita pareja! —dijo, con sarcasmo en su tono, aunque no pude dejar de notar el destello de celos en sus ojos—. En verdad me encantaría tener un amor tan verdadero. Espero que la invites al cam