Afuera del hospital, el auto azul brillante esperaba estacionado.
Axel le indicó con una discreta mirada a Ariana que se sentara de copiloto.
Ella negó con la cabeza. Lo correcto era ir junto a su hermanita.
Los ojos de los transeúntes y empleados estaban fijos en el costoso vehículo, sorprendidos de que un modelo así estuviera a la vista.
Alana se encontraba en el asiento trasero, bien asegurada, cómoda y lista. El viaje a casa sería largo. Su enferma iba a su lado, pendiente de cada deta