Luego de dejarle las cosas a la madre de Karina, se fue directo al hospital. Lo primero que le informaron fue que la taquicardia no había vuelto. Confundida, le preguntó a la enfermera a qué se refería.
La mujer le contó, muy por encima, lo que padeció la paciente la noche anterior.
Ariana apretó los labios. Se le apretujaba el corazón al imaginar la desesperación de su amiga.
Anhelaba escuchar su voz, que volvieran a platicar de cosas banales: sobre algún programa de televisión o un peina