—Tengo mucho miedo. —El llanto de Alana llenó la habitación del hospital.
Ariana le sostuvo la mano con la fuerza necesaria. Una falsa sonrisa adornó sus labios.
—Todo va a estar bien —le aseguró, aunque su corazón latía con fuerza y un retortijón en el estómago la hacía sentir que le faltaba el aire.
Ariana siguió las indicaciones del médico. El peso de su hermana era perfecto; jamás la había visto tan saludable. Dos meses de buena alimentación, terapia acuática y medicación para fortale