Narrado por Isabela
Marina de Casa de Campo, La Romana — 04:32 p.m., fin del pasadía en la playa
El sol del Caribe empezaba a bajar, tiñendo el mar de un naranja ardiente que se reflejaba en las olas como fuego líquido, mientras las palmeras de la playa privada susurraban con la brisa salina. Habíamos pasado el día en paraíso puro: arena blanca quemando pies descalzos, agua turquesa lamiendo cuerpos en bikinis y trunks, risas salpicadas en voleibol improvisado con una pelota de playa raída,