POV: Isabela
Despertar en esta mansión italiana es como abrir los ojos dentro de un cuadro antiguo. Las cortinas de lino se mueven lento, el olor a jazmín se cuela por la ventana y yo… yo sigo aprendiendo a respirar sin miedo.
La enfermera Maelle entra con su sonrisa eterna.
—Buenos días, Isa. ¿Lista para el monitoreo?
—Ya tú sabes… —le respondo—. Si es por mi bebé, yo coopero en todo.
Ella ríe y me va colocando las bandas en el vientre. La maquinita suena con ese pip-pip que me derrite el alma