ADELAIDA:
Es media noche y Raizel y yo caminamos por el claro de un bosque.
—¿Si sabes dónde está el lugar?
Le pregunto a mi lobo a lo que esta asiente.
—Era el punto de reunión de mis padres y sus hombres más cercanos.
Susurra y yo asiento sintiendo su nostalgia.
—Estoy contigo cariño.
Susurro.
—Lo sé, hermosa.
Dice este y llegamos a un lago que aún en medio de la oscuridad se mira muy hermoso.
—Es ahí.
Dice señalando una especie de cueva en medio de dos rocas muy grandes.
Ambos ca