RAIZEL:
El doctor junto a dos ayudantes más me sacan de la sala a la fuerza y mi lobo y yo le gruñimos con ganas de matarlo.
—Le pido que por favor nos deje hacer nuestro trabajo alfa.
Dice el doctor con seriedad y yo lo miro frunciendo el ceño enojado.
—Ella me necesita, debo de estar ahí, es mi deber.
—Eso lo sé, pero con usted en la sala no podremos hacer nuestro trabajo alfa, la verdad me encantaría que usted estuviera con su mujer, pero no es posible… Y cada segundo cuenta… Por fa