Clarissa fue a recibirlo a la entrada y preguntó:
—¿Por qué volviste tan temprano?
Pero Giovanni se quedó quieto, sin moverse ni mostrar la más mínima intención de entrar.
—Terminé de hablar con el cliente, así que regresé antes —dijo, y agregó:
—Sal conmigo un momento.
—¿Vamos a salir? —preguntó Clarissa, sorprendida.
Giovanni no mostró ninguna emoción, solo insistió:
—Rápido.
Clarissa asintió y subió al cuarto por un abrigo. Al bajar, Giovanni ya estaba esperándola en la puerta. Cuando la vio,