¡Y todavía queda pendiente lo de Araceli!
Giovanni tenía la mirada tranquila, pero Clarissa notó que sus ojos brillaban como si escondieran una alegría secreta.
Eran tan lindos que ella no podía dejar de verlos. Pero no aguantó mucho y se inclinó para darle un beso en los labios.
—Voy a preparar otro plato. Esta vez sí te prometo que no se quema —dijo él.
Clarissa lo miraba mientras cocinaba de espaldas. En un momento, cuando lo vio mover la espátula, tomó su celular y le sacó una foto. No la su