Clarissa, molesta, soltó la mano de Giovanni.
Aunque también intentó soltarse de su otra mano, Giovanni la agarró más fuerte. Por más que ella se movía o intentaba zafarse, no podía hacer nada.
—No armes un drama —dijo él con voz firme, sin dejarla ir.
Clarissa sintió que la rabia le subía por dentro. ¡Él era el que estaba haciendo el drama!
¿Y encima decía eso como si ella fuera la exagerada?
Todo por una tontería… ¡ni siquiera había hecho nada malo!
Como no podía soltarse, dejó que la siguier