—En resumen, no puedo perder contra Clarissa —dijo Araceli, apretando los dientes.
¡No puedo perder contra ella, no importa quién más se meta!
***
El lunes, cuando Clarissa llegó a la oficina de Vittoria, pensó que sería ella la que la buscaría para hablar del tema de su novio. Pero apenas soltó su bolso, fue la nueva arquitecta, Tania, la que se acercó. Antes, Tania le había pedido sus datos y Clarissa se los dio por cortesía.
—Clarissa, vi lo que subiste en tu red. ¡Qué invernadero tan enorme!