Capítulo278
Jaja, ¿quién iba a decir que el seco Giovanni es así con su esposa, tan pegajoso y cariñoso, como un niño que no quiere dejar de abrazarte nunca?

***

En la casa de la familia Favero.

—Señorita…— apenas la empleada abrió la puerta, Araceli se quitó los tacones y los dejó junto al mueble, con un gesto de dolor y rabia. Salió corriendo al salón, subió las escaleras, entró a su cuarto y lanzó el bolso con tanta fuerza que todo lo de adentro se desparramó.

Después, gritó con fuerza:

—¡Ahhh!

—¿Qué pas
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