Giovanni miraba a su querida esposa, sonriendo frente a él, su manzana de Adán se movió y su voz tenía un ligero tono ronco.
—¿Qué pasa? —preguntó.
—No pasa nada, solo quiero hablar contigo —respondió Clarissa.
Se molestó, y su mirada ya no volvió a la pila de papeles, parecía como si estuviera buscando algo.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Giovanni.
Las manos de Clarissa se movían sobre la mesa, dos de sus dedos se deslizaron como pequeños pasos hacia él, haciendo un leve "tac-tac-tac", hasta qu