MELISA.
El mundo se tambalea. Abro los ojos a medias, pero todo es una mancha borrosa, como si mirara a través de un cristal empañado. Siento un mareo espantoso que me revuelve el estómago y me taladra la cabeza. Apenas si logro enfocar, la luz es demasiado hostil, y estoy a medio despertar, tratando de recordar dónde estoy o qué sucedió.
Justo cuando mi mente empieza a hilar un pensamiento, el dolor me estremece.
¡Plaf!
Una bofetada brutal me impacta la mejilla, girándome la cabeza y encendien