KOSTAS
Estamos en mi oficina, justo encima de "El Edén". La música de bajos profundos retumba apenas a través del suelo reforzado, creando un ambiente tenso que se mezcla con el tenue olor a cuero fino y a mi ginebra privada. Nick ha invadido mi mesa de caoba maciza con su equipo portátil. Este es el lugar perfecto para hablar de traiciones y ADN. No pierdo el tiempo. Abro la bolsa sellada que contiene las pruebas y las deslizo sobre la superficie.
—Aquí lo tienes, Nick—digo, sin rodeos. —Meli