MELISA
Sus besos viajan por mi cuello, y un escalofrío me recorre la espalda cuando sus labios recorren mi clavícula. Sus dientes se entierran suavemente en mi hombro, y no puedo evitar que un gemido se escape de mi boca. Mis piernas se separan para que él se meta entre ellas.
Luego, él me besa la boca una vez mas, y la intensidad es devastadora.
Me dejo llevar por el momento, por esta sensación que me llena el alma. En este instante, nada más importa. Me siento tan bien al lado de Kostas, tan