MELISA.
Me quedo junto a la mesa, sintiendo la tensión que ha traído Kostas consigo. La pregunta de Nick sigue latiendo en mi cabeza: ¿protección o pertenencia?
Kostas toma asiento en su silla principal, justo detrás de la taza de café que preparé. Nick se sienta a un lado. Los dos me miran, y sé que la reunión ha comenzado.
—La entrega salió bien —dice Kostas, tomando un sorbo del café y asintiendo con aprobación.
Siento un pinchazo de orgullo por el café, pero mi mente se enfoca de inmediato