MELISA
El agua tibia se desliza sobre la espalda de Kostas mientras deslizo la pastilla de jabón de glicerina. El vapor de la ducha envuelve el baño y el sonido del agua es la única calma que tenemos después de días de tensión. Él se reclina un poco, relajando los hombros bajo mis manos.
—¿Cómo te fue con Herodes? —pregunto en voz baja, sin dejar de masajearle los músculos del cuello, intentando aliviar la rigidez que siempre trae del trabajo.
Siento cómo inhala profundamente, un suspiro de ali