Al día siguiente.
Azael se levantó de su cama, caminó hasta el cuarto de baño, se mirò en el espejo, tenía el ojo parchado.
Pero, cuando lo quitó y vio eso, lanzó un grito.
Sintió rabia.
Las enfermeras se apuraron a socorrerlo, pero Azael estaba demasiado agresivo, tuvieron que sedarlo, llamando a enfermeros para que socorrieran.
Finalmente, el hombre fue recostado, y se quedó inmovilizado, las enfermeras salieron.
«¿Qué me hiciste, Liliana? Mira lo que me hiciste, no vas a irte, y olvidar