Demian besó sus labios, ella no resistió, sintió que él la dominaba, cuando menos acordó sus manos estaban colgadas a su cuello, lo necesitaba como el oxígeno, cayeron a la cama, ella encima de él, pero de pronto, Demian se quedó dormido.
Ella se sorprendió, esbozó una sonrisa, notó debajo de sus ojos unas ligeras ojeras moradas, acarició su rostro, se preguntó si había sufrido sin ella, delineó con delicadeza las pequeñas líneas de expresión sobre su rostro, besó su frente.
«Serás papá, Demia