Mansión Salvador.
Paulina estaba en la cama, intentaba moverse, pero no podía, cuando vio a esa mujer entrar tuvo pavor, solo la mirò con ojos grandes, severos.
Brenda se pavoneó ante la mujer.
—¿Qué pasa, querida madrina? ¿Por qué no mueres de una m*****a vez? Creo que después de todo, tendré que darte una buena ayuda, lo mereces, pusiste por encima de mí a esa m*****a criada, mira lo que me hiciste hacer.
Paulina solo la miraba con ojos enormes, asustados.
«Por favor, ¡qué alguien me ayud