Carlitos gritaba, la mujer corrió a toda prisa, cuando estuvo muy lejos de ahí, bajó al niño, lo tomó de los brazos, lo mirò con sus ojos feroces, y lo estrujo
—¡Deja de llorar, pequeño idiota! Si no te callas te pegaré.
La mujer sintió su piel, el niño tenía mucha fiebre.
—En que m*****a hora te enfermaste, chamaco, ¡no me importa! Vas a trabajar, no estarás de inútil, ya es hora de que me mantengas, para algo te di la vida, dime una cosa, Liliana es tu nueva mamita.
Carlitos la mirò con mi