Lo menos que necesitaba en este momento era ver a Alessandro, pero nada podía hacer ya que se dirigía justo a la mesa en dónde estaba con mis amigos.
-Buenas noches – ellos responden y yo me quedo en absoluto silencio – interrumpo?
- Para nada, siéntate con nosotros – el ofrecimiento lo hace Mario y mientras eso sucede yo lo aniquilo con la mirada – deseas algo de tomar?
- No quiero incomodar – sin embargo lo dice y se sienta a mi lado – solo vine un momento.
- Puedes cenar con nosotros – M