Eran las tres de la mañana y seguíamos hablando de infinidades de temas que teníamos pendientes, sin embargo sentía que faltaba algo más por hablar y no entendía que era o quizás solo eran imaginaciones mías.
-En que piensas? – Alessandro me toma del rostro y me da un casto beso, es lo que ha hecho en toda la noche y supongo que no ha intentado nada más para poder terminar de hablar.
-Crees que no hay nada más que decir? – Alessandro me observa, pero yo siento que tiene algo más que de enorm