La resaca me estaba matando lentamente, pero ella no iba a poder conmigo así que me levanté para tomarme unas pastillas y darme una ducha que era bastante necesaria en ese momento.
Termine de asearme para luego arreglarme un poco y bajar a desayunar, el estómago me lo iba a agradecer.
Baje a la cocina y no escuchaba a Alessandro por ninguna parte y lo agradecía, porque conversar con él era lo menos que me apetecía en ese momento.
Fui directamente a la cocina para prepararme unas tostadas y u