Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn vez de seguir hacia las Islas del Canal, adonde podíamos llegar a tiempo para almorzar, Sal me propuso pasar el resto del día en el mar. Acepté sin vacilar, y fue en verdad un día inolvidable.
Almorzamos en la cubierta superior, con lentes de sol para protegernos del brillo rutilante del sol en el agua, y dimos buena cuenta de una comida refrescante de fiambre, ensaladas y frutas que él acompañó con cerveza y yo con jugo exprimido.







