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En vez de seguir hacia las Islas del Canal, adonde podíamos llegar a tiempo para almorzar, Sal me propuso pasar el resto del día en el mar. Acepté sin vacilar, y fue en verdad un día inolvidable.

Almorzamos en la cubierta superior, con lentes de sol para protegernos del brillo rutilante del sol en el agua, y dimos buena cuenta de una comida refrescante de fiambre, ensaladas y frutas que él acompañó con cerveza y yo con jugo exprimido.

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MaríaOh! Apareció una tercera! Y con un hijo! Esto se está complicando!!!!
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