Mundo de ficçãoIniciar sessãoVer asomar la primera aleta acercándose me hizo retreparme en el sillón, porque en ignorancia de chica rural pensé en tiburones. Entonces otra aleta apareció, y otra, y otra, y un momento después, media docena de delfines saltaron en la estela de espuma que dejaban los motores.
Me incorporé fascinada, acercándome al borde de la cubierta para verlos mejor. Los delfines avanzaban a una velocidad sorprendente, saltando a intervalos regulare







