Mundo ficciónIniciar sesiónNo quería distenderme.
No quería sentir que parecía que estuviera recibiendo una sesión de masajes de manos de un profesional.
Pero mis músculos agradecían sus movimientos lentos, firmes en la justa medida, que los hacía aflojarse aun contra mi voluntad.
Con la cara hundida en la almohadilla circular que me permitía permanecer boca abajo sin alzar los brazos para sostener mi cabeza, mirando sin ver el suelo de cer&aa







