El tiempo no bastó para el hermano de Moros, quien tuvo que irse temprano junto a su esposa a hacer los preparativos de algún evento que desconozco.
Yo por mi parte me quedé en el castillo del reino de los muertos, mirando en dirección al techo repleta de aburrimiento después de horas sin hacer nada.
A este punto, no me queda claro si puedo seguir caminando por las mismas tres habitaciones o tomar el atrevimiento de explorar una cuarta con tal de matar estás ganas de hundirme en la miseria para