Moros.
Que los dioses tengan en su gloria la paz de mi familia.
Ya que en un momento como este, no existe la paz para nadie.
Esa mujer de cabello tan blanco como la espuma del mar en la costa y ojos poseedores de gran misterio se fue después de contar esa historia capaz de helar la piel de los dioses, nadie contaría con la existencia de tal grado de crueldad en una familia que siempre aparenta ser unida y amorosa.
Una capa de humo que solo oculta un gran infierno. No pude evitar sentirme identi