6 años atrás.
Pueblo desconocido.
—Que hermosa te ves, hija mía.
El alivio se postró en mi corazón apenas escuché la voz de esa mujer que me habló con dulzura y dejo suaves caricias en las hebras de mi cabello castaño.
Esa mujer tan parecida a mi, verla a través del espejo es como verme dentro de unos cuantos años más cuando la edad ya ataque mi rostro con fiereza por las preocupaciones que otorga el día a día.
—Gracias, mamá.
El brillo en los ojos de mi madre me advierte de su emoción por este