En otro lugar de la ciudad, Cecilia, manipuladora por naturaleza, confrontaba a su padre sobre el reciente escándalo: el descaro de Simon al salir con otra mujer meses después de haberla dejado plantada en el registro civil. Robert, el padre, se pasaba las manos por la cabeza con disgusto, pidiendo que se calmara, pero ella quería a toda costa manipular la situación a su favor una vez más.
—¡Qué me calme! ¿Yo debo calmarme? Él era mi boleto de suerte, papá. ¿Cómo no te das cuenta? Si yo no lo